El permanente reto de la Ciencia

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El permanente reto de la Ciencia

Es frecuente escuchar o leer de nuestros más significados investigadores, y de los más jóvenes también, cómo califican la salud de la ciencia española de “en franco deterioro” o incluso de “moribunda”. Ante un panorama tan poco estimulante sería fácil caer en el derrotismo, sobre todo si se acepta que la causa última del problema es nuestra mentalidad, algo tan difícil de cambiar.

En este contexto, ¿qué puede aportar la recién nacida Fundación GADEA por la Ciencia? Desde luego, no mucho si con una actitud resignada pensásemos que el problema no tiene solución. Pero creo que esa actitud tan solo nos llevaría a perpetuar el problema y ahondar nuestras deficiencias, sobre todo cuando se perciben síntomas que animan a albergar esperanzas. En los últimos quince años, han tenido lugar cambios que pueden ayudar a remontar nuestro escepticismo histórico y que nos llevan a pensar que es posible corregir el rumbo.

Quizás el cambio más trascendente de nuestro tiempo es el de la comunicación/globalización, un fenómeno que está afectando a todas las esferas de nuestra vida, pero de forma muy especial a la ciencia. Nuestros mejores científicos ya no trabajan de forma aislada, sino que lo hacen en colaboración con los científicos de otros países; compiten por recursos internacionales en un entorno de investigación abierta que busca el talento allá donde se encuentre. La ciencia, que siempre ha sido global, lo es ahora más que nunca y en tiempo real. Las fronteras geográficas se han ido difuminando y el trabajo en red y desarrollo de la Web 2.0 ha contribuido a generar una nueva mentalidad, a impregnarnos de una cultura interactiva internacional que es quizás el remedio que ataca más directamente a la raíz de los problemas comentados. Permanecer ajenos a esta realidad sería sencillamente suicida y nos conduciría a la marginalidad como sociedad y como país. Recordemos a Don Santiago, que hace ya 100 años escribía:

“Considerad que cada idea nueva, no contrarrestada por otra nacida entre nosotros,
es un eslabón más de nuestra servidumbre mental, es una contribución que deberemos pagar en oro”.
S. Ramón y Cajal

Reglas y consejos sobre la investigación científica. Los tónicos de la voluntad.
Libro consagrado a la juventud española, 8ª edición. Librería Beltrán, Madrid, 1940

Sin duda, es esencial que la cultura científica cale en la sociedad. Utilizando el símil que propone Fernando Baquero, el conocimiento científico crece de la misma forma que lo hace un montón de arena:“Para que el vértice se eleve un poco es necesario añadir mucha arena que amplíe la base de sustentación”. Por ello, aparte de dedicar más recursos a la investigación, debemos conseguir que nuestra sociedad entienda los beneficios de contar con una ciencia de primer nivel. De ahí la importancia de mejorar la educación en todos sus niveles; de inculcar en los niños el gusto por conocer, plantearse preguntas y buscar respuestas, de fomentar en ellos un espíritu emprendedor; de reconocer y premiar a los investigadores y sus equipos, contribuyendo a que estos sean admirados por la sociedad y, muy particularmente, por los más jóvenes; de seguir fomentando el debate, la reflexión y la inversión en la ciencia con el fin de mostrar a la sociedad que los descubrimientos científicos contribuyen de manera notable a mejorar nuestra calidad de vida; de apostar por la complicidad de las universidades y las empresas para transformar aquí los conocimientos en realidades que crean riqueza y aporten soluciones.

Desde la Fundación GADEA por la Ciencia queremos contribuir a cerrar el círculo de la I+D+I favoreciendo la colaboración de los agentes sociales, económicos y empresariales en un entorno internacional en el que España sea miembro destacado dentro del Área Europea de Investigación. Solo a través de este convencimiento encontraremos la base de un futuro estable y de progreso.

Pruebas hay en nuestro entorno científico de que el cambio es posible, que “se puede hacer”, y que nuestra entrada en un mundo global ya ha empezado a cambiar nuestra forma de afrontar un futuro mejor. En el empeño debemos estar todos, pero en primer lugar los propios científicos, con voz propia, alta y clara.

José A. Gutiérrez Fuentes
Director de la Fundación GADEA por la Ciencia
ja.gutierrezfuentes@gadeaciencia.org