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	<title>covid19 | Fundación Gadea Ciencia</title>
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	<description>Fomento y divulgación científicaífica</description>
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	<title>covid19 | Fundación Gadea Ciencia</title>
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	<item>
		<title>COVID-19 en Latinoamérica: situación actual e impacto en los programas de salud pública</title>
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		<dc:creator><![CDATA[AdminGadea]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jun 2020 10:18:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[covid19]]></category>
		<category><![CDATA[Salud pública]]></category>
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					<description><![CDATA[Aun no conocemos cual será la mortalidad por el virus Covid-19 o SARS-CoV-2 en América Latina porque la epidemia esta aun activa y no sabemos cuándo terminará. La curva de infecciones nuevas y de muertes aún no ha alcanzado el pico, y además conocemos muy poco de la epidemiologia de este nuevo virus.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Nubia Muñoz, M.D. M.P.H.</em><em> </em></p>



<p><em>Profesora Emérita del Instituto de Cancerología de Colombia y Former Unit Chief at the International Agency for Research on Cancer, Lyon, France</em></p>



<p><strong>Situación actual</strong>: Aun no conocemos cual será la mortalidad por el virus Covid-19 o SARS-CoV-2 en América Latina porque la epidemia esta aun activa y no sabemos cuándo terminará. La curva de infecciones nuevas y de muertes aún no ha alcanzado el pico, y además conocemos muy poco de la epidemiologia de este nuevo virus.</p>



<p>La diaria letanía del número de infectados por el virus SARS-CoV-2 o Covid-19, del número de hospitalizados y de muertos, orienta a las autoridades sanitarias a planear servicios y a los políticos a calibrar el grado de confinamiento necesario para controlar la transmisión del virus, pero dice poco sobre la magnitud del problema si no lo relacionamos con la población en riesgo. Al final de la pandemia podremos estimar tasas de mortalidad estandarizadas por edad para los diferentes países, pero por el momento con las tasas crudas de mortalidad vemos que el virus ha atacado a los países Latinoamericanos con intensidad variable. La tabla 1 resume las grandes diferencias en las tasas crudas de mortalidad por 100.000 habitantes en 10 países de la región. A 30 mayo 2020, Ecuador, Brasil y Perú tienen las mayores tasas de mortalidad, mientras que Costa Rica, Uruguay y Cuba tienen las menores. Estas tasas son inferiores a las estimadas en otros países europeos: Bélgica (82.6), España (58.0), Reino Unido (57.5), Italia (55.0), Francia (42.9), Suecia (42.7), y en USA (31.4). (Johns Hopkins CSSE, 26 mayo 2020). La OMS ha alertado sobre el posible aumento de infecciones y muertes en Latinoamérica en los próximos meses y el IHME (Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington) estima que, para 4 agosto 2020, en Brasil habrán ocurrido 126.000 muertes vs 27.833 a 30 mayo, y en Colombia 4.359 muertes vs 855 a 30 mayo.</p>



<p>Tabla 1 Tasas crudas de mortalidad por SARS-CoV-2 en algunos países</p>



<figure class="wp-block-table">
<table>
<tbody>
<tr>
<td>País</td>
<td>Tasa de mortalidad por 100.000</td>
<td> País</td>
<td>Tasa de mortalidad por 100.000</td>
</tr>
<tr>
<td>Ecuador</td>
<td>   19.5</td>
<td>Colombia</td>
<td>       1.7</td>
</tr>
<tr>
<td>Brasil</td>
<td>   13.3</td>
<td> Argentina</td>
<td>       1.1</td>
</tr>
<tr>
<td>Perú</td>
<td>   12.8</td>
<td> Cuba</td>
<td>        0.7</td>
</tr>
<tr>
<td>Panamá</td>
<td>     7.8</td>
<td> Uruguay</td>
<td>        0.6</td>
</tr>
<tr>
<td>México</td>
<td>     7.5</td>
<td>Costa Rica</td>
<td>        0.2</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</figure>



<p>La magnitud de estas tasas ha revelado lo obsoletos y débiles que son la mayoría de los sistemas sanitarios en cuestión, pues con muy pocas excepciones, ningún país estaba preparado para manejar y controlar una emergencia sanitaria de la magnitud de la pandemia actual. Además, esta pandemia COVID-19 ha revelado el alto grado de dependencia tecnológica de la gran mayoría de los países de China, el gran taller del mundo. La ausencia de una vacuna profiláctica, y la ineficacia de los sistemas sanitarios nos ha llevado a la implantación de una medida medieval, el confinamiento (cuarentena) de la población, para disminuir la transmisión del virus y así evitar el colapso de los sistemas sanitarios.</p>



<p>Nuestra principal esperanza para regresar a una vida normal depende principalmente del desarrollo de una vacuna eficaz y segura. A 30 mayo 2020, hay 131 proyectos de vacunas en todo el mundo, 121 en evaluación preclínica y 10 en evaluación clínica en humanos. Dos de los proyectos en fase preclínica están en Latinoamérica (Fundação Oswaldo Cruz &amp; Instituto Buntantan, y Univ. of Sao Paulo, Brasil). Es extraordinaria la velocidad de desarrollo de estas vacunas; lo que normalmente lleva una década se ha hecho en un par de meses. Para acelerar su evaluación clínica, la OMS ha diseñado y ha propuesto coordinar un gran ensayo clínico internacional controlado y randomizado de las diferentes vacunas (WHO Draft landscape of COVID-19 candidate vaccines).</p>



<p>Sin embargo, mi experiencia con la prevención del cáncer de cuello uterino demuestra que el problema no se soluciona con disponer de una excelente vacuna si la gente no tiene acceso a ella, o no la quiere usar. Colombia tenía uno de los mejores programas de inmunización contra el virus del papiloma humano (VPH) con tasas de cobertura entre 80 y 90%, hasta que el mal manejo de un evento psicógeno masivo en una pequeña ciudad del norte de Colombia ligado a rumores y falsas noticias, redujeron la cobertura a menos del 10%. El escepticismo vacunal se ha extendido a otros países y a otras vacunas lo que ha llevado a la OMS a declararlo como una de las 10 prioridades sanitarias de la década.</p>



<p>Algo similar puede ocurrir si se logra obtener una vacuna segura y eficaz para prevenir la COVID-19. Encuestas en USA, Francia y Rumania revelan que un 25% a 33% de los encuestados rechazarían la vacunación contra la COVID-19.</p>



<p><strong>El impacto</strong> de la cuarentena en la economía y en los programas de salud pública ha sido considerable. La OMS, Gavi (Vaccine Alliance) y UNICEF han alertado recientemente sobre la gran disrupción que la pandemia está causando en los programas de inmunización de al menos 68 países, dejando a unos 80 millones de niños menores de 1 año en los países más pobres en riesgo de morir de enfermedades como difteria, sarampión y polio. El impacto económico de la cuarentena es mayor en los países de bajos y medianos ingresos, donde una proporción considerable de la población sobrevive de lo que ganan en oficios informales. Esta población está sufriendo ahora de hambre, pues no pueden salir a ganar el pan de cada día. Las Naciones Unidas han estimado que más de 300 millones de niños que recibían su único o principal alimento en las escuelas, están ahora sufriendo hambre. Esto puede anular el avance que se había hecho en los últimos 3 años en la reducción de la mortalidad infantil. (United Nations Sustainable Development Group, April 15, 2020. United Nations Sustainable Development Group Policy brief: the impact of COVID-19 on children<strong>.</strong> <a href="https://unsdg.un.org/resources/policy-brief-impact-covid-19-children">https://unsdg.un.org/resources/policy-brief-impact-covid-19-children</a>).</p>



<p>Otros programas que están siendo severamente afectados son los de tamizaje o cribado de cáncer de cuello uterino.</p>



<p>Como nota positiva de la pandemia observamos que en general la ciencia ha estado en la base de las decisiones políticas y que la cooperación internacional en la investigación se ha visto reforzada.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El Covid en la personas mayores</title>
		<link>https://gadeaciencia.org/el-covid-en-la-personas-mayores/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=el-covid-en-la-personas-mayores</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[AdminGadea]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 May 2020 08:06:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Covid]]></category>
		<category><![CDATA[covid]]></category>
		<category><![CDATA[covid19]]></category>
		<category><![CDATA[personas mayor]]></category>
		<category><![CDATA[sintomas]]></category>
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					<description><![CDATA[15/03/2020 – Dr. Juan García Puig ¿Es verdad que los más vulnerables son los mayores? ¿De qué edades? Según el organismo CDC americano (Centers for Disease Control and Prevention, March 18, 2020/69 (https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/69/wr/mm6912e2.htm), de entre 4226 casos diagnosticados en EE.EUU.desde Febrero 12 a Marzo 16, la mortalidad fue más elevada en las personas ≥85 años, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong><em>15/03/2020 – Dr. Juan García Puig</em></strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong><em>¿Es verdad que los más vulnerables son los mayores? ¿De qué edades?</em></strong></p>
</blockquote>



<p><br />Según el organismo CDC americano (Centers for Disease Control and Prevention, March 18, 2020/69 (<a href="https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/69/wr/mm6912e2.htm" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/69/wr/mm6912e2.htm</a>), de entre 4226 casos diagnosticados en EE.EUU.<br />desde Febrero 12 a Marzo 16, la mortalidad fue más elevada en las personas ≥85 años, con un rango<br />del 10% al 27%, seguido del 3% al 11% entre las personas de 65 a 84 años. Entre las personas de 55 a<br />64 años, la mortalidad ha sido del 1% al 3% y &lt;1% entre las personas de 20 a 54 años.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Una nueva herramienta  permitirá simular los efectos de diferentes escenarios epidemiológicos de la COVID-19</title>
		<link>https://gadeaciencia.org/herramienta-permitira-simular-efectos-epidemiologicos-covid/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=herramienta-permitira-simular-efectos-epidemiologicos-covid</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[AdminGadea]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 May 2020 18:23:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Covid]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[covid19]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Qué efecto tendría una reducción del 50% de los contactos de niños con personas mayores, con o sin mascarilla? ¿Y un confinamiento por barrios? ¿Y si se abrieran los centros educativos? Estos y otros muchos escenarios son los que permite simular LOIMOS]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>NOTA DE PRENSA UNIVERSITAT POLITÈCNICA DE VALÈNCIA:</p>



<p>¿Qué efecto tendría una reducción del 50% de los contactos de niños con personas mayores, con o sin mascarilla? ¿Y un confinamiento por barrios? ¿Y si se abrieran los centros educativos? Estos y otros muchos escenarios son los que permite simular LOIMOS, una nueva herramienta informática en cuyo desarrollo están participando investigadores de la Universitat Politècnica de València. LOIMOS permitirá simular y evaluar los efectos de diferentes escenarios epidemiológicos de la COVID-19 y prever la evolución de la pandemia ante futuras mutaciones del virus, en lo que se vaticina que serán las nuevas oleadas de la enfermedad. </p>



<p>El proyecto está liderado por la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario Ramón y Cajal (FIBio-HRC) y cuenta con la colaboración de la empresa tecnológica Biotech Vana S.L. Es además una de las propuestas seleccionadas de la convocatoria de proyectos de investigación sobre el SARS-COV-2 y la enfermedad COVID 19 impulsada por el Ministerio de Ciencia e Innovación a través del Instituto de Salud Carlos III.</p>



<p>Según explica José Mª Sempere, del Grupo de Investigación en Autómatas, Lenguajes Formales y sus Aplicaciones (ALFA)-Instituto VRAIN de la UPV, LOIMOS se desarrollará bajo el paradigma de la computación con membranas (membrane computing), que permite diseñar el comportamiento del virus en diversos entornos.</p>



<p>“El diseño virtual del comportamiento biológico del virus y de las actuaciones de todos los elementos que lo rodean tales como las personas infectadas, sanas y recuperadas, las decisiones sobre aislamientos en espacios públicos (departamentos en hospitales, escuelas, empresas&#8230;), la jerarquización de los territorios en áreas físicas (barrios, municipios, provincias&#8230;), etc. permitirán evaluar la incidencia del virus bajo distintas situaciones diseñadas «a la carta» y observar su evolución en proyecciones temporales”, explica Sempere.</p>



<p>De este modo, el modelo se centrará en un conjunto inicial de parámetros, y permitirá simular cambios en cada uno de ellos y predecir cuál serían las repercusiones de estas variaciones.  “Podemos dibujar múltiples escenarios, plantear múltiples preguntas, incluso variando distintas tasas o acciones; y con nuestro modelo predecir sus efectos”, destaca Marcelino Campos, miembro también del grupo ALFA-VRAIN de la Universitat Politècnica de València.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Parámetros que incluye el modelo</h4>



<p>Entre los parámetros que incluirá LOIMOS se encuentra la estructura poblacional básica del ámbito de estudio (niños, jóvenes, mayores); tasa de individuos portadores del COVID 19 en cada grupo por franja de edad; tasa de contacto por grupos de edad o tiempos de contacto diarios a menos de dos metros.</p>



<p>El modelo permite también trabajar con variaciones en el propágulo viral -cantidad mínima de virus para contagiar a una persona sana; la tasa de transmisión viral por minuto a una persona no contagiada, así como la tasa en función del tiempo desde el contagio y el nivel de supervivencia del virus en superficies.</p>



<p>Otras variables son la tasa de reducción de la transmisión, el tiempo de aparición de respuesta inmunitaria antiviral en niños, jóvenes, adultos, y mayores e incluso la tasa de protección con una eventual vacuna antiviral en proporción de individuos vacunados.</p>



<p>“La ventaja esencial del modelo es que se pueden otorgar valores a cada uno de estos parámetros en función de los rangos esperados, deseados, o efectivamente comprobados, y observar el efecto que tendrán en la estructura dinámica de la epidemia. Pero, sobre todo, da la posibilidad de modificar simultáneamente distintos valores o rangos de estudio, lo que permite hacer predicciones de los «efectos» que podrían resultar de determinadas intervenciones, ayudando así a la toma de decisiones. El sistema es fácilmente  escalable  ya que permite la introducción de nuevas observaciones o conocimientos, conformando un auténtico laboratorio de pruebas virtual”,  destaca José Mª Sempere.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Sobre la computación con membranas</h4>



<p>La computación con membranas en la que se basa la herramienta LOIMOS es un paradigma de computación natural propuesto por el Dr. Gheorghe Paun en 1998. Su fundamento se inspira en el comportamiento de la célula eucariota viva como procesador de información bioquímica de forma paralela, distribuida y no determinista que permite una aproximación estocástica fundamental para el modelado de sistemas biológicos, tal y como el que se aplica en este proyecto.</p>



<p>La principal ventaja y novedad que incorpora la computación con membranas con respecto a otras herramientas epidemiológicas es la interacción multijerárquica y multinivel de los diversos actores de los escenarios de la pandemia. Estas interacciones se propagan a todos los niveles del sistema, lo que permite variar diversos elementos simultáneamente y conocer sus efectos en franjas temporales y, por tanto, ayuda a la toma de decisiones a nivel socio-sanitario.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Experiencia previa</h4>



<p>En el año 2015, el equipo del Instituto VRAIN de la UPV, la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario Ramón y Cajal, y Biotech Vana S.L., desarrolló la plataforma ARES (Antibiotic Resistance Evolution Simulator), que ha sido internacionalmente reconocida para el estudio de las dinámicas de transmisión de las resistencias a antibióticos.</p>



<p>“Ahora, aprovechamos nuestra experiencia en el desarrollo de ARES para el diseño e implementación de LOIMOS y se espera que en un corto período de tiempo tengan preparada la primera versión de la herramienta para ser validada y probada en diversos ambientes de toma de decisiones, fundamentalmente hospitalarios y de gestión sanitaria”, concluye Marcelino Campos.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El crecimiento postraumático posterior al confinamiento también puede originar efectos positivos</title>
		<link>https://gadeaciencia.org/el-crecimiento-postraumatico-posterior-al-confinamiento-tambien-puede-originar-efectos-positivos/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=el-crecimiento-postraumatico-posterior-al-confinamiento-tambien-puede-originar-efectos-positivos</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[AdminGadea]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Apr 2020 15:17:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[covid19]]></category>
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					<description><![CDATA[Para Rosa María Baños, catedrática de psicopatología de la Universidad de Valencia y consejera de la Fundación Gadea por la Ciencia, “el confinamiento tendrá efectos psicológicos sobre cualquier ser humano por el mero hecho de restringir sus movimientos o desplazamientos, porque sencillamente no estamos programados para estar en espacios cerrados”. Además, conviene tener en cuenta que, “la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Para Rosa María Baños, catedrática de psicopatología de la Universidad de Valencia y consejera de la Fundación Gadea por la Ciencia, “el confinamiento tendrá efectos psicológicos sobre cualquier ser humano por el mero hecho de restringir sus movimientos o desplazamientos, porque sencillamente no estamos programados para estar en espacios cerrados”. Además, conviene tener en cuenta que, “la situación presenta algunos agravantes. El nuevo escenario está motivado por un contexto de peligro externo que añade mucho más estrés y, por otro lado, hemos perdido el contacto con ciertos marcadores de tiempo que nos ayudan a determinar nuestros biorritmos y a estabilizar el estado de ánimo, como la luz natural o el contacto con la naturaleza. Todo ello conduce a respuestas emocionales de miedo, ansiedad y preocupación que, al prolongarse en el tiempo, nos llevarán a estados de ánimo muy inestables, en los que todo se intensifica y se produce la conocida como variabilidad emocional”.</p>



<p>Sin embargo, “aunque la situación tendrá un efecto negativo, no es incompatible con el desarrollo de ciertos efectos positivos. El ser humano tiene una gran capacidad de adaptación y lo hemos demostrado a lo largo de la historia. Más allá de las variaciones emocionales o los problemas de convivencia que puedan derivarse, ya que no estamos acostumbrados a convivir 24 horas con las mismas personas, hay que tener en cuenta las capacidades individuales y las facilidades de adaptación de algunas personas, es decir, la resiliencia”.</p>



<p>Según explica la experta, “igual que desarrollamos estrés postraumático derivado de un trastorno concreto, también existen personas que después de vivir estos procesos crecen y mejoran. Digamos que la situación traumática les ayuda a cambiar profundamente su manera de relacionarse con ellos mismos y su entorno. Este crecimiento postraumático y los cambios positivos que se derivan de él, no quiere decir que todo se vea de forma positiva, sino que con toda probabilidad extraeremos un gran aprendizaje de todo esto y saldremos más fortalecidos”. En definitiva, aclara, “sacaremos lecciones a nivel individual y social”.</p>



<p>A este respecto hay que tener en cuenta que, “existen personas más vulnerables que padecen trastornos mentales, de personalidad o incluso adicciones y que, inevitablemente a raíz del confinamiento, se intensificarán, por ejemplo, ante la dificultad de acceder a aquello a lo que eres adicto. Además, nuestra respuesta al estrés dependerá de los recursos materiales y sociales de los que dispongamos durante este periodo: el número de personas con las que convivimos y la relación que mantenemos con ellas, el espacio personal e íntimo, las zonas del hogar al aire libre, etc.”</p>



<p>Frente a las complicaciones que plantea esta situación inédita, Baños también recalca el apoyo que brindan las nuevas tecnologías ya que, exceptuando situaciones de mal uso, “sirven para acercarnos a nuestro entorno y eliminar barreras como la soledad o el distanciamiento social”. Ante estos cambios, conviene instaurar la rutina y la disciplina en todo lo que hacemos, pero con cierta mesura: la hora a la que sueña el despertador, los periodos de ejercicio y descanso, la alimentación, la relajación, etc.”. Pero estas recomendaciones también deber seguir un eje individual, no existen prescripciones generalizadas. Nadie mejor que uno mismo conoce los recursos que le ayudan a regular sus emociones. Solo hay que identificarlos y ponerlos en marcha”. Sin embargo, no podemos olvidarnos de que “lo que hoy es una crisis sanitaria, conducirá con toda probabilidad a una crisis económica que añadirá nuevos estresores, por lo que tendremos que seguir haciendo frente a nuevos problemas con un fuerte impacto sobre cada uno de nosotros”.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Comunicado de los científicos de la FGC sobre el COVID-19</title>
		<link>https://gadeaciencia.org/comunicado-cientificos-fgc-covid-19/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=comunicado-cientificos-fgc-covid-19</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[AdminGadea]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2020 17:12:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[análisis]]></category>
		<category><![CDATA[científicos]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[covid19]]></category>
		<category><![CDATA[FGC]]></category>
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					<description><![CDATA[Vivimos un problema de Salud Pública que nos ha llevado a una situación sanitaria y social sin precedentes en la historia reciente al tener que enfrentar una pandemia originada por un virus resultante de la mutación de un coronavirus.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Según la definía Gonzalo Piédrola Gil<a href="#sdfootnote1sym"><sup>1</sup></a>: “La Salud Pública es la ciencia y el arte de organizar y dirigir los esfuerzos colectivos destinados a proteger, promover y restaurar la salud de los habitantes de una comunidad.”</p>



<p>Vivimos un problema de Salud Pública que nos ha llevado a una situación sanitaria y social sin precedentes en la historia reciente al tener que enfrentar una pandemia originada por un virus resultante de la mutación de un coronavirus, una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En los humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS).</p>



<p>El coronavirus que se ha descubierto más recientemente (SARS-CoV-2) causa la enfermedad llamada COVID-19, cuyos síntomas iniciales más comunes son fiebre, cansancio y tos seca. Algunos pacientes pueden presentar dolores musculares, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta o diarrea. Estos síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual. Es posible que muchos de los que adquieren el virus (infectados) no desarrollen ningún síntoma y no se encuentran mal. De entre los pacientes que desarrollan enfermedad sintomática, la mayoría (más del 80%) se recupera de la misma sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial. Con los conocimientos que se van acumulando, los científicos sitúan el número de contagiados que desarrollan la enfermedad (manifestaciones de dificultad respiratoria) en alrededor de 1 de cada 6 personas, es decir que 5 de cada 6 contagiados pasarían desapercibidos.</p>



<p>Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes, como hipertensión arterial, problemas cardiacos, diabetes o inmunodeficiencia, tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave. En torno al 2% de las personas que han sido diagnosticadas por expresar síntomas de enfermedad han fallecido. Por ello, Las personas que presenten fiebre, tos y dificultad para respirar deben buscar atención médica.</p>



<p>Aunque no podemos descartar de forma taxativa otras formas de transmisión como a través de las heces (detectamos por ahora solo ácidos nucleicos, no virus activos), y es posible que el tiempo de supervivencia del virus en superficies sea mayor de lo que creíamos, parece claro que la vía aérea es la predominante, a través de las microgotas expulsadas por las personas ya contagiadas al toser, estornudar, hablar, o llevarse la mano a la boca, ojos o nariz. De ahí que las medidas de contención puestas en marcha y aconsejadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en todo el mundo se centren en: a) controlar la emisión de gotículas mediante el uso de mascarillas por parte de los contagiados y las personas que deban estar en su proximidad, b) el aseo repetido de las manos por cuanto pueden ser vectores de los virus expelidos por las gotículas al toser, c) mantenerse a una distancia mínima de 1 metro entre usted y cualquier persona que tosa o estornude, d) cubrirse la boca al toser o estornudar, e) permanecer en su domicilio ante la presencia de un cuadro sospechoso (fiebre, cansancio y tos seca) y, si la situación lo requiere, solicitar asistencia desde su domicilio.</p>



<p>Como se ha comprobado en China y en otros países, es posible detener los brotes de COVID-19 y poner coto a su transmisión (hoy solo tres nuevos casos -dos de ellos importados- en China). No obstante, la gran rapidez con que pueden aparecer nuevos brotes nos obliga a ser conscientes de la situación en los lugares donde nos encontramos o aquellos a donde tengamos intención de ir.</p>



<p>A continuación, se relacionan algunos conceptos que deben ser tenidos en cuenta al valorar la situación.</p>



<p>En la investigación de COVID-19 tendrán consideración de “caso” aquellos que cumplan alguno de los siguientes criterios ( <a>OMS/WHO: Situation Reports</a> ):</p>



<p><strong>Caso sospechoso</strong></p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Cualquier persona con un <em>cuadro clínico compatible</em> con infección respiratoria aguda (inicio súbito de cualquiera de los siguientes síntomas: tos, fiebre, disnea) de cualquier gravedad y <em>causa no demostrable</em>, <strong>Y</strong>, si en los 14 días previos al inicio de los síntomas ha residido en o viajado a áreas con evidencia de transmisión comunitaria (las áreas consideradas actualmente se pueden consultar en el siguiente enlace: <a href="file:///C:%5CUsers%5CJose%20A.%20Gutierrez%5CDocuments%5CFund%20GADEA%5CColab-Fin-Acciones%5CCOVD-19-Areas">COVID-19-Areas</a>)</li>
</ol>



<p><strong>-O-</strong></p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Cualquier persona con un <em>cuadro clínico compatible</em> con infección respiratoria aguda (inicio súbito de cualquiera de los siguientes síntomas: tos, fiebre, disnea) de cualquier gravedad y <em>causa no demostrable</em>, <strong>Y</strong>, si existe historia de <em>contacto estrecho con un caso probable o confirmado</em> en los 14 días previos al inicio de los síntomas.</li>
</ol>



<p><strong>-O-</strong></p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Cualquier persona atendida en la urgencia hospitalaria <em>que requiera ser hospitalizada</em>, <strong>Y</strong>, <em>sin causa demostrable</em> que justifique el cuadro clínico.</li>
</ol>



<p><strong>Caso probable</strong></p>



<p><em>Caso sospechoso</em> en el que el <em>test para el COVID-19 no es concluyente</em>.</p>



<p><strong>Caso confirmado</strong></p>



<p>Sujeto con <em>test para el COVID-19 positivo</em> con independencia de que <em>presente o no signos o síntomas de enfermedad.</em></p>



<p>A partir de estos criterios de “caso”, hay que tener en cuenta que:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>no se debe confundir el “número de nuevos casos” con el “número de nuevos casos diagnosticados microbiológicamente”; en cuanto se generalicen métodos de diagnóstico, aparecerán muchos “nuevos casos”, que no deben ser atribuidos a un “empeoramiento” de la epidemia;</li>
<li>al valorar la “gravedad” de los casos en esta epidemia debe hacerse considerando que, por ahora, la mayor parte de los sujetos tenidos en consideración son los que han desarrollado enfermedad sintomática;</li>
<li>el aumento de “nuevos casos”, particularmente de personas asintomáticas o con síntomas leves (la mayor parte en los primeros 60 años de la vida), no es necesariamente un dato negativo; de hecho, estas infecciones podrían asimilarse a una “vacunación natural” con lo que el número de personas contagiables necesariamente disminuirá, reduciendo el campo de expansión del virus;</li>
<li>las medidas como el cierre de colegios y universidades no van dirigidas a prevenir la infección en personas jóvenes que muchas veces ni siquiera tendrán síntomas, sino más bien a enlentecer el progreso de la epidemia para evitar un colapso del sistema sanitario y asegurar la atención hospitalaria de las personas de edad, o con patología previa, que tienen un mayor riesgo;</li>
<li>en realidad, habría que adoptar una política de aislamiento y movilidad controlada de estas personas de mayor riesgo, sabiendo que ello puede producir un conflicto con el cierre de colegios, ya que es posible que niños y jóvenes asintomáticos puedan transmitir la infección a sus abnegados abuelos;</li>
<li>especial atención debe prestarse a las residencias para mayores que en España albergan a medio millón de personas, de edades en general muy avanzadas y con una prevalencia de enfermedades crónicas, inmunodeprimentes y/o discapacitantes muy elevada; estamos viendo ya el riesgo de que se conviertan en verdaderos semilleros para el COVID-19 con grandes porcentajes de los mayores allí hospedados infectados, con un número de casos creciente y una alta mortalidad;</li>
<li>actualmente no existe un tratamiento específico frente al SARS-CoV-2. Se están realizando ensayos con múltiples fármacos como la combinación de inhibidores de la proteasa (lopinavir/ritonavir) con o sin interferón β, o tratamiento con un inhibidor de la ARN polimerasa (remdesivir). Otros estudios se realizan reutilizando medicamentos con diferentes indicaciones, como es el caso del fosfato de cloroquina (antimalárico). En todos los casos con la supervisión de las correspondientes agencias reguladoras (European Medicines Agency (EMA))</li>
<li>aunque son varias las iniciativas en diferentes países para el estudio y desarrollo de una vacuna específica frente al SARS-CoV-2, en el momento actual no existe ninguna.</li>
<li>por último, cualquier comparación de la actual epidemia con las causantes de “mortalidades apocalípticas” (como la gripe de hace cien años, la de 1918) debe ser evitada. De hecho, una parte muy importante de la mortalidad en 1918 fue debida a complicaciones bacterianas que hoy pueden ser tratadas en la mayoría de los casos.</li>
</ol>



<p>Hasta aquí, un breve repaso a lo que viene aconteciendo con el COVID-19 y las medidas que los científicos proponen para su contención. Pero todo ello, sin dejar de hacer énfasis, una vez más, en que esta enfermedad transcurre en una inmensa mayoría de casos como un cuadro leve o imperceptible (subclínico) y que muy probablemente el coronavirus en cuestión va a alcanzar a una gran parte de la población española y mundial en la que se desarrollarán los mecanismos individuales y colectivos de respuesta inmune que contribuyan a la progresiva detención del COVID-19. Y, por supuesto, contando con que los científicos desarrollen la correspondiente vacuna y tratamientos antivirales eficaces para aquellos que los necesiten.</p>



<p>Todo lo comentado ha procurado ser una repetición actualizada de lo que el conocimiento de la enfermedad nos va permitiendo comunicar, canalizado a través de una voz global autorizada: la Organización Mundial de la Salud (OMS).</p>



<p>El problema cobra otra dimensión cuando estas recomendaciones, simples y rotundas, topan con la gestión heterogénea de los responsables de velar por su cumplimiento en los diferentes países y latitudes.</p>



<p>Fueron por delante China y Corea, quienes además de ser los primeros en afrontar el COVID-19, partían de un nivel de conocimiento mínimo ante la enfermedad. Transcurridos menos de dos meses, estos países y algún otro, están en el camino de haber logrado la contención.</p>



<p>El tiempo dirá si las contundentes actuaciones sanitarias en estos países se ajustaron a lo estrictamente necesario, pero, parece claro que si algo les está distinguiendo es la indiscutible existencia de unas autoridades sanitarias sólidas, respetadas y científicamente avaladas que adoptaron las medidas (las mismas que seguimos recomendando) y que desde nuestra Europa del bienestar y sus diversidades políticas nos hemos encargado de criticar cuando no cuestionar. Y ahora, cuando pasadas demasiadas semanas vemos como el agua nos ha llegado al cuello, nos damos cuenta que los europeos hemos aprendido poco de su experiencia, cuando no venimos siguiendo un transcurso errático e incoherente que en nuestra España finalmente parece verse encauzado al declarar el Gobierno el estado de alarma y asumir el papel de la autoridad sanitaria única. Ahora, pedimos a nuestras autoridades que guíen sus decisiones los organismos y científicos cargados de conocimiento, prestigio y solvencia que el país dispone.</p>



<p>Debemos repetir que estamos ante un gravísimo problema de Salud Pública que en España pone contra las cuerdas a uno de los Sistemas de Salud mejor valorados del mundo. Recordemos que la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, uno de los hitos fundamentales en nuestro esfuerzo organizado por hacer efectivo el derecho a la protección de la salud, estableció como uno de los principios generales, en su artículo 3, que el sistema sanitario se orientase prioritariamente hacia la prevención y la promoción de la salud.</p>



<p>Pues bien, presumimos con razón de unos servicios sanitarios que garantizan la accesibilidad, la atención, las prestaciones diagnósticas y terapéuticas y la mejor respuesta ante las enfermedades. Sin embargo, los esfuerzos que el conjunto de la sociedad debe hacer para asegurar un buen estado de salud mediante la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud no se han desarrollado de igual manera. En la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública, se constata como el legislador ha evitado que el concepto tenga consideración de necesidad universal y no fraccionable, al menos desde el punto de vista normativo y de la coordinación general de las Comunidades Autónomas. Algo fundamental falla cuando la competencia se ha repartido entre las Comunidades Autónomas, cuando el órgano de apoyo científico y técnico del Sistema Nacional de Salud (existe y se llama Instituto de Salud Carlos III) es marginado y las decisiones del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud no tienen carácter de vinculantes para todas ellas. A ello deberemos volver, con todas sus consecuencias, cuando superemos la pandemia.</p>



<p>Ahora nos toca a todos lidiar el COVID-19 con el sistema de Salud Pública que tenemos y esperando salir pronto de la epidemia sanitaria y de desconfianza que nos atenaza. En este momento, es imprescindible un esfuerzo de pedagogía epidemiológica coherente e informada para que la población entienda el alcance real de lo que sucede y así colabore convencida en el cumplimiento de las medidas unívocas que han sido adoptadas.</p>



<p>La misión requiere muchos conocimientos para su planteamiento, muchos recursos y excelentes gestores para su realización. Y, una autoridad única, claramente identificada por el Gobierno para su coordinación, ejecución y puesta en práctica.</p>



<p>La Fundación Gadea por la Ciencia ofrece el talento y las capacidades de sus casi tres centenas de científicos para colaborar a la solución de la pandemia y la salida de la crisis social y económica que necesariamente afectará a la mayoría de los españoles. De una experiencia como la actual se deberán derivar las enseñanzas científicas, políticas, gestoras y administrativas consecuentes. Y con seguridad otras desde el punto de vista de lo sociológico y los medios de comunicación. Tiempo habrá para ello.</p>



<p>Por el momento, ofrecemos nuestro tiempo y energía para ayudar a las personas, a la comunidad y a las autoridades que se enfrentan a esta situación inédita. Nos ofrecernos como apoyo para compartir información avalada científicamente, propiciar colaboraciones entre diversas áreas del conocimiento, facilitar la creatividad y las ideas o colaborar a mantener unido el mundo de las Ciencias y las Empresas en la búsqueda de respuestas. Si usted tiene alguna sugerencia sobre lo que podríamos hacer o esperaría de nosotros, por favor háganoslo saber: estaremos encantados de escucharle y tratar de ayudar (<a href="http://www.gadeaciencia.org/">www.gadeaciencia.org</a> )</p>



<p>Ahora, toca a todos seguir las directrices y parar el COVID-19 cuanto antes.</p>



<p><a href="#sdfootnote1anc">1</a><sup></sup> En Recuerdo de Gonzalo Piédrola Gil. Rev. Esp. Salud Publica, vol.71 no.2. Madrid mar. 1997 </p>
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