Actuaciones para volver a la normalidad:

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Actuaciones para volver a la normalidad:

17/05/2020 – Dr. Juan García Puig

Muchos países todavía están en la fase ascendente de la curva, acumulando “casos nuevos”.
Están en esa fase de la epidemia en la que el OBJETIVO esencial es “aplanar la curva cuanto antes”, porque las UCIs y los Hospitales están saturados.

Italia (ver figura de la izquierda), y otros muchos países, no han dispuesto de las pruebas de PCR suficientes para establecer diagnósticos y saber el número de pacientes infectados.
A medida que hubo más pruebas de PCR se pudieron diagnosticar más casos, de forma que la linea verde llegaría a cruzar la linea roja descendente, a medida que el número de casos disminuía por el aislamiento.


Cuando la linea VERDE cruza a la linea ROJA, como en el caso de Corea del Sur (gráfica inferior derecha), se genera un área. Este área indica que se realizan suficientes pruebas de PCR al día; es decir las suficientes para que el porcentaje de infectados sea menor o igual al 3%. En suma, la tasa de diagnósticos diarios debe
descender entorno al 3%. Osea, el número de pruebas de PCR debe ser 33 veces superior al de casos diagnosticados (33 pruebas de PCR por cada caso diagnosticado). Así, vemos cómo la escala de la derecha (verde, número de PCR) es 33 veces mayor que la escala de la izquierda.

Entonces podremos decir que disponemos de suficientes pruebas diagnósticas.
En Corea del Sur, cuando la epidemia se hallaba en su apogeo, el número de casos superaba con mucho el número de pruebas PCR y los datos de infectados no eran creíbles (área ROJA, flecha: demasiados casos para las pruebas disponibles). Pero en cuestión de semanas, Corea del Sur fue capaz de incrementar la linea verde (disponibilidad de pruebas PCR), llegando a superar la curva roja de casos diagnosticados; se hacían más pruebas de PCR que enfermos eran diagnosticados. Ahora, Corea del Sur hace el suficiente número de pruebas para situarse por debajo del 3%; de hecho está alrededor del 1%.

La figura inferior recoge la misma relación entre casos diagnosticados y pruebas realizadas en cuatro paises: Taiwan, Canadá, Japón e Inglaterra (curva ROJA, casos diagnosticados; curva VERDE, disponibilidad de pruebas diagnósticas).

Podemos apreciar diferencias notables. Taiwan ha realizado siempre más pruebas que casos diagnosticados.
Mientras que en los otros tres paises (Canadá, Japón e Inglaterra) el número de enfemos ha superado ampliamente la disponibilidad de pruebas diagnósticas.

El Dr. Anthony S. Fauci de EE.UU, uno de los mayores expertos en enfermedades infecciosas, ha dicho que
EE.UU estaba aún muy lejos de los niveles adecuados de pruebas diagnósticas y de identificación de contactos para conseguir el control de la epidemia.

Un estudio muy reciente publicado en Science (Salje H, et al. Estimating the burden of SARS-CoV-2 in France. Science 13 May 2020: DOI: 10.1126/science.abc3517), con datos de Francia, nos ha permitido saber que el número de contagiados (el famoso número R0 , que debe ser menor de 1.0), se ha reducido de 2.90 (intervalo, 2.80-2.99) a 0.67 (intervalo, o.65-0.68; disminución del 77%, intervalo 76-78%). Es decir, antes del confinamiento un enfermo infectaba a 2.90 personas, y ahora lo hace a 0.67 personas. En este estudio se ha calculado que los inmunizados en Francia serían alrededor del 4.4% de la población (rango, 2.8 a 7.2%). El estudio concluye que … “la inmunidad poblacional parece insuficiente para prevenir una segunda oleada, si se relajan todas las medidas de control adoptadas durante el confinamiento”.

¿Cómo restaurar la economía?

En su artículo, Tomás Pueyo, nos dice que SE PUEDE ABRIR LA ECONOMIA si hacemos las cosas bien. “Debemos hacer pruebas de PCR a todas las personas que presentes síntomas y a sus contactos. Por tanto,hay que analizar 33 veces más personas que infectados. Hay que detectar al mayor número posible de infectados y a sus contactos para aislar a los primeros y establecer una cuarentena de 2 semanas para los contactos. Estas medidas deben llevarse a cabo con inmediatez, para que los infectados NO sigan contagiando a otros durante el periodo de incubación (2-7 días).

Además, se deben contratar a varios miles de personas para localizar a los contactos. Y utilizar toda la tecnología a nuestro alcance”.

Tomás Pueyo propone cuatro medidas, que DEBEN implementarse de forma conjunta, porque no serán eficaces de forma aislada (figura derecha; A, B, C y D).

Los países del círculo ROJO (EE.UU., Italia, Inglaterra, España, … ver figura de la página 3) no estaban preparados. Instauraron el “martillo” para aplanar la curva (ver figuras de páginas 4 y 5). Para evitar que muchas más personas se infectaran han promulgado una gran reclusión y se ha “parado la economía”. En estos países no parece ahora necesario “hacer PCR a todo el mundo”. Ahora esos países deben diagnosticar de forma prioritaria a las personas que tienen síntomas o en situación de riesgo de contagio (apartado A de la figura; eg., sanitarios). Si resultan positivos, deben aislarse (apartado B de la figura) y tratarse adecuadamente.

También deben centrarse en las personas “contactos” (apartado C de la figura) aquellos diagnosticados en firme (PCR positiva). Y en el caso de que un “contacto” resulte positivo (portador del virus, tal vez asintomático), debe someterse a una cuarentena rigurosa (apartado D de la figura

Resulta fácil comprender que hasta que no diagnostiquemos a la inmensa mayoría de los casos infectados (A en la figura) y éstos se sometan a un asilamiento riguroso que impida infectar a otros (B), la epidemia no se logrará dominar. Del mismo modo, si no se identifican los “contactos” de la persona infectada (C), y si éstos no se someten a una cuarentena obligada (D), el virus seguirá infectando y causando mucho daño.

¿A quién examinar?

A pacientes y a contactos. La figura recoge las prioridades para realizar pruebas dignósticas de Covid-19. Como es lógico la “disponibilidad de pruebas diagnósticas” determina en gran medida a quién se pueden realizar, porque hubo momentos en que no había suficientes para todos los que presentaban síntomas de Covid-19.

Ante la escasez, las pruebas diagnósticas se limitaron para los pacientes con criterios de ingreso hospitalario, de forma que se pudieran ubicar en áreas Covid-19 o en zonas del hospital que no requerían
medidas de protección tan especiales.

Hoy en día, con una mayor disponibilidad de pruebas diagnósticas, se realizan pruebas de PCR a todas las personas con síntomas respiratorios y a los “contactos” convivientes de quienes han sido infectados por el virus SARS-CoV-2.