Las costuras de la amistad (Nuccio Ordine)

29 junio, 2020 AdminGadea

El profesor y filósofo italiano Nuccio Ordine se pregunta (20 de junio 2020)¿Estamos seguros que los lazos de parentesco son más importantes que los lazos de amistad? ¿Tenemos la certeza de que, en tiempos de pandemia, es legítimo establecer por decreto que solo los vínculos de sangre pueden justificar los encuentros y la frecuentación de otras personas? Ver artículo.

Las fuerzas que unen indisolublemente a dos seres humanos constituyen un “misterio”. Un enigma que Montaigne encierra en una fórmula que explica su profunda amistad contiene de La Boétie:: “Se mezclan y se combinan entre sí con una fusión tan completa que borran y pierden el rastro de la costura que las unió.

Nuccio Ordine (1958) Profesor de literatura italiana en la Universidad de Calabria, Cosenza, Italia. Un gran experto en el Renacimiento

 

 

 

 

 

 

Si me preguntan por qué lo amaba, siento que solo puedo expresar como respuesta:`Porque era él; porque era yo”. La amistad es, en definitiva, como un “vínculo sagrado”, que encuentra su “sustento” en el “diálogo” y en la “comunicación” entre dos personas.

Francisco Petrarca lo explica con palabras conmovedoras en una carta dirigida al humanista Barbato de Sulmona en 1363. Al recordar al destinatario su amistad y la distancia que los separa (“unidos por el alma, alejados por el cuerpo”), el poeta se apoya en la fuerza de la imaginación (“nada puede impedir que nos abracemos con la imaginación”) y del corazón para asegurarse de que “ninguno de los dos pasará sin el otro sus días y sus noches, sus fatigas de estudio”. La separación física NO separa del todo; hace posible seguir compartiendo los gestos más humildes de la vida cotidiana. Una presencia invisible, en definitiva, te acompaña en la lectura de un libro (“el libro que uno de nosotros tome, el otro lo abrirá; allí donde uno fije la mirada, el otro lo leerá”), mientras descansas en un prado (“en cualquier parte que uno escoja para sentarse, tendrá al otro como compañero”) o en el acto de conversar (“cada vez que empiece a hablar consigo mismo o con otros, verá a su amigo escuchando atentamente”). Aunque la amistad haga posible lo imposible.

Francis Petrarca sabe que ninguna relación virtual puede sustituir al encuentro físico, in praesentia: el amigo espera siempre poder “vencer la dificultad del camino” para “ver tu rostro y oir tu voz”.

 

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