¿Qué nos está pasando?

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¿Qué nos está pasando?

28/06/2020 – Dr. Juan García Puig

Este escrito pretende ofrecer una reflexión sobre la etapa que estamos viviendo y sus consecuencias. Han sido y son momentos difíciles. En particular para los que tienen –tenemos– una edad determinada, nuestras familias, amigos y conocidos. A todos, esta situación nos provoca, según las edades, emociones y conductas muy dispares (miedo, ira, desconcierto, huida, crítica, hartazgo, …)

El concepto INCERTIDUMBRE lleva implícito la idea de no saber … no podemos controlar lo que nos sucede. La incertidumbre puede desorganizar la mente y desarrollar pensamientos tóxicos (ver esquema inferior). Desarrollamos reacciones de temor, miedo, ansiedad, depresión, fobias … También se producen problemas de convivencia, recriminaciones, críticas, rumiaciones, y sobre todo, aislamiento por la tensión no liberada y acumulada día a día, con las malas noticias, contagios, fallecidos, etc.

Existe un estrés sano (“eutrés”) que nos hace reaccionar ante una amenaza real. Respondemos con serenidad y toma decisiones organizadas ante el peligro (distancia, mascarilla, lavado de manos, …).

Hay otro estrés nocivo (“distrés”) que se produce cuando nos sentimos contantemente amenzados, con reacciones de alarma, bloqueo, huida, temores extremos, ….

Un patrón de alarma, mantenido en el tiempo, puede dañar nuestra salud y bienestar (enfermedades). Lo primero que una persona transmite es lo que vive. Y nosotros, y nuestro entorno más cercano, es el más expuesto a nuestra forma de enfrentar y vivir esta difícil situación.

Pero esta pandemia, y su incertidumbre asociada, también nos ofrece la oportunidad de detenernos y planetarnos otros OBJETIVOS de vida, quizás más saludables (ver esquema más arriba). Ante la ansiedad podemos implementar conductas y pensamientos alternativos que nos ayuden a liberar tensión: relajación, respiración difragmática, mindfullness, actividad física, y realizar actividades alternativas.

Una misma realidad puede ser percibida, interpretada, y sentida de formas muy diferentes. “Todos los asuntos tienen dos asas: por una son manejables y por la otra no” (Epicteto, filósofo estoico, 50-135 d.C.).

En definitiva, debemos emprender una campaña contra el negativismo. Vivimos tiempos y momentos “líquidos”; todo pasa rápidamente.

Esta pandemia nos obliga a detenernos. La tensión personal y ambiental se propaga, sin darnos cuenta. Y los demás (pareja, hijos, amigos, familia, etorno, …) absorben esa tensión como una esponja que choca y se fusiona con la tensión de cada uno. Es así como va creciendo y aumentando. Por eso, antes de que la tensión se convierta en “tóxica”, es bueno controlarla.

Cada uno escribe su propia historia; no debemos consentir que nuestra mente se infecte por el virus, con pensamientos ansiosos y de temor constante.

La RACIONALIZACION es un mecanismo de defensa que trata de ofrecer una explicación lógica a lo que nos está sucediendo y cómo nos afecta (ver esquema en la página anterior). Podemos parar la “escalada” de nuestros pensamientos tóxicos, emociones y conductas.

¿Cómo?

Primero: Identificar nuestros PENSAMIENTOS NEGATIVOS.

Segundo: Cuestionar los pensamientos; ponerlos en duda.

¿Es verdad lo que temo? ¿Hay otra interpretación posible a esta situación? ¿Existen otras posibilidades más razonables respaldadas por hechos y evidencias? ¿Qué haría ante esta situación un observador externo? ¿Qué es lo peor que puede suceder y qué probabilidades hay de que ésto ocurra?

Tercero: Modificar los pensamientos para conducirlos a unas coordenadas objetivas. El problema NO son los pensamientos preocupantes y negativos, que siempre surgen, sino dejarnos arrastar por ellos.

La esperanza es que la pandemia nos ayude a crecer, madurar. Nos podemos sentir vulnerabes, pero también fuertes.

¿Cambiamos hábitos, prioridades, estilos de vida, o seguimos igual pero con MIEDO?

Si cambiamos la forma de ver las cosas, las cosas que vemos cambian de forma.

Pilar Pavía Martín-Ambrosio (psicóloga clínica).