Utilidad real de la “mascarilla”

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Utilidad real de la “mascarilla”

04/10/2020 – Dr. Juan García Puig

Me gustaría saber las razones para usar ”mascarilla”. Algunas (quirúrgicas) evitan la expulsión del virus, pero no impiden que alguien nos pueda transmitir el virus.

Las “mascarillas quirúrgicas” se diseñaron para que los cirujanos y el personal que colabora en una intervención NO contamine / infecte al enfermo. Pero NO evitan que los portadores puedan recibir microorganismos de otras personas.


En un artículo de reflexión (Facial Masking for Covid-19 — Potential for “Variolation” as We Await a Vaccine. NEJM 2020; 08 sept; doi: 10.1056/NEJMp2026913) se ha propuesto que la “mascarilla puede actuar como la “variolización”, mientras esperamos la llegada de la vacuna”.

¿Qué es la “variolización”? La variolización es la inoculación de pus / exudado de lesiones de la viruela para causar esta enfermedad de forma muy atenuada en el receptor y así inmunizar al paciente. Esta práctica se inició en el último tercio del s.XVIII cuando se observó que las personas que adquirían la viruela bovina (cowpox; ordeñadores de vacas con las ubres afectadas por la viruela bovina) no contraían la viruela humana (smallpox), una enfermedad devastadora (en el s. XIX se calcula que causó 300 millones de muertos) y no tenía cura, dejando en muchos casos secuelas importantes. El médico inglés Edward Jenner ejercía en el medio rural y atendía a granjeros que acudían con lesiones en las manos por ordeñar a vacas (viruela bovina; cowpox). Cuentan que Jenner escuchó a una granjera / lechera del pueblo decir … “Yo nunca tendré la viruela (humana) porque he tenido la viruela bovina. Nunca tendré la cara marcada por la viruela“. Esta mujer fue portavoz de una observación popular según la cual padecer lesiones en las manos por ordeñar vacas protegía frente a la viruela de las personas.

Jenner, gran observador, estudió este fenómeno e ideó un método de inmunización. El 14 de mayo de 1876 inoculó al niño de 8 años James Philips una pequeña cantidad de líquido extraído de un enfermo con lesiones de la viruela de las vacas (de ahí el nombre de “vacuna”). El niño tuvo fiebre leve unos días. A los pocos meses, Jenner inoculó al mismo niño líquido de lesiones producidas por la viruela humana. El niño siguió vivo y no contrajo la enfermedad. Jenner repitió esta experiencia con 23 personas más y ninguna contrajo la viruela humana ni falleció.

La viruela humana fue oficialmente erradicada en todos los países del mundo en 1980.
Si la “mascarilla” disminuye el contagio por el virus SARS-CoV-2 y reduce la gravedad de la enfermedad, la “mascarilla” podría ser una forma de “variolación” que ayudaría a generar inmunidad y a ralentizar la propagación del virus, mientras esperamos una vacuna.

ARGUMENTOS para USAR la “mascarilla”:

  • La expulsión de virus por boca y nariz de pacientes presintomáticos o asintomáticos es similar a la de los enfermos sintomáticos (Gandhi M, Yokoe DS, Havlir DV. Asymptomatic transmission, the Achilles’ heel of current strategies to control Covid-19. N Engl J Med 2020; 382: 2158-60; doi: 10.1056/NEJMe2009758). Esto significa que cualquiera puede estar infectado y puede transmitir el virus a otras personas. Por tanto, nos podemos contagiar de cualquier persona.
  • Las evidencias existentes, en relación con la transmisión de otros virus respiratorios, indican que la “mascarilla” protege al usuario de infectarse al disminuir el número de partículas virales que pueden entrar en su nariz o en su boca (van der Sande M, Teunis P, Sabel R. Professional and home-made face masks reduce exposure to respiratory infections among the general population. PLoS One 2008;3(7):e2618;doi:10.1371/journal.pone.0002618). Esto significa que la “mascarilla” reduce el riesgo de contagiarse por bacterias y virus respiratorios. Por tanto, si llevamos la mascarilla es MENOS PROBABLE que nos infectemos.
  • La mascarilla reduce la carga viral que expulsa una persona y por tanto la gravedad de la enfermedad en los que se infectan (Gandhi M, Beyrer C, Goosby E. Masks do more than protect others during COVID-19: reducing the inoculum of SARS-CoV-2 to protect the wearer. J Gen Intern Med 2020 Jul 31;1-4. doi: 10.1007/s11606-020-06067-8). La proporción de infecciones asintomáticas viene a ser del 40% (datos del CDC de EE.UU), pero en poblaciones que usan la mascarilla de forma rigurosa y universal esta proporción llega a ser del 80% (NEJM 2020; 08 sept; doi: 10.1056/NEJMp2026913).

Esto significa que la “mascarilla” reduce la expulsión de virus  disminuye la carga viral y la gravedad de la enfermedad infecciosa. Por tanto, si llevamos la mascarilla es más probable que la enfermedad sea leve y en muchos casos (80%) asintomática.