COVID-19 en Latinoamérica: situación actual e impacto en los programas de salud pública

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COVID-19 en Latinoamérica: situación actual e impacto en los programas de salud pública

Nubia Muñoz, M.D. M.P.H. 

Profesora Emérita del Instituto de Cancerología de Colombia y Former Unit Chief at the International Agency for Research on Cancer, Lyon, France

Situación actual: Aun no conocemos cual será la mortalidad por el virus Covid-19 o SARS-CoV-2 en América Latina porque la epidemia esta aun activa y no sabemos cuándo terminará. La curva de infecciones nuevas y de muertes aún no ha alcanzado el pico, y además conocemos muy poco de la epidemiologia de este nuevo virus.

La diaria letanía del número de infectados por el virus SARS-CoV-2 o Covid-19, del número de hospitalizados y de muertos, orienta a las autoridades sanitarias a planear servicios y a los políticos a calibrar el grado de confinamiento necesario para controlar la transmisión del virus, pero dice poco sobre la magnitud del problema si no lo relacionamos con la población en riesgo. Al final de la pandemia podremos estimar tasas de mortalidad estandarizadas por edad para los diferentes países, pero por el momento con las tasas crudas de mortalidad vemos que el virus ha atacado a los países Latinoamericanos con intensidad variable. La tabla 1 resume las grandes diferencias en las tasas crudas de mortalidad por 100.000 habitantes en 10 países de la región. A 30 mayo 2020, Ecuador, Brasil y Perú tienen las mayores tasas de mortalidad, mientras que Costa Rica, Uruguay y Cuba tienen las menores. Estas tasas son inferiores a las estimadas en otros países europeos: Bélgica (82.6), España (58.0), Reino Unido (57.5), Italia (55.0), Francia (42.9), Suecia (42.7), y en USA (31.4). (Johns Hopkins CSSE, 26 mayo 2020). La OMS ha alertado sobre el posible aumento de infecciones y muertes en Latinoamérica en los próximos meses y el IHME (Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington) estima que, para 4 agosto 2020, en Brasil habrán ocurrido 126.000 muertes vs 27.833 a 30 mayo, y en Colombia 4.359 muertes vs 855 a 30 mayo.

Tabla 1 Tasas crudas de mortalidad por SARS-CoV-2 en algunos países

PaísTasa de mortalidad por 100.000 PaísTasa de mortalidad por 100.000
Ecuador   19.5Colombia       1.7
Brasil   13.3 Argentina       1.1
Perú   12.8 Cuba        0.7
Panamá     7.8 Uruguay        0.6
México     7.5Costa Rica        0.2

La magnitud de estas tasas ha revelado lo obsoletos y débiles que son la mayoría de los sistemas sanitarios en cuestión, pues con muy pocas excepciones, ningún país estaba preparado para manejar y controlar una emergencia sanitaria de la magnitud de la pandemia actual. Además, esta pandemia COVID-19 ha revelado el alto grado de dependencia tecnológica de la gran mayoría de los países de China, el gran taller del mundo. La ausencia de una vacuna profiláctica, y la ineficacia de los sistemas sanitarios nos ha llevado a la implantación de una medida medieval, el confinamiento (cuarentena) de la población, para disminuir la transmisión del virus y así evitar el colapso de los sistemas sanitarios.

Nuestra principal esperanza para regresar a una vida normal depende principalmente del desarrollo de una vacuna eficaz y segura. A 30 mayo 2020, hay 131 proyectos de vacunas en todo el mundo, 121 en evaluación preclínica y 10 en evaluación clínica en humanos. Dos de los proyectos en fase preclínica están en Latinoamérica (Fundação Oswaldo Cruz & Instituto Buntantan, y Univ. of Sao Paulo, Brasil). Es extraordinaria la velocidad de desarrollo de estas vacunas; lo que normalmente lleva una década se ha hecho en un par de meses. Para acelerar su evaluación clínica, la OMS ha diseñado y ha propuesto coordinar un gran ensayo clínico internacional controlado y randomizado de las diferentes vacunas (WHO Draft landscape of COVID-19 candidate vaccines).

Sin embargo, mi experiencia con la prevención del cáncer de cuello uterino demuestra que el problema no se soluciona con disponer de una excelente vacuna si la gente no tiene acceso a ella, o no la quiere usar. Colombia tenía uno de los mejores programas de inmunización contra el virus del papiloma humano (VPH) con tasas de cobertura entre 80 y 90%, hasta que el mal manejo de un evento psicógeno masivo en una pequeña ciudad del norte de Colombia ligado a rumores y falsas noticias, redujeron la cobertura a menos del 10%. El escepticismo vacunal se ha extendido a otros países y a otras vacunas lo que ha llevado a la OMS a declararlo como una de las 10 prioridades sanitarias de la década.

Algo similar puede ocurrir si se logra obtener una vacuna segura y eficaz para prevenir la COVID-19. Encuestas en USA, Francia y Rumania revelan que un 25% a 33% de los encuestados rechazarían la vacunación contra la COVID-19.

El impacto de la cuarentena en la economía y en los programas de salud pública ha sido considerable. La OMS, Gavi (Vaccine Alliance) y UNICEF han alertado recientemente sobre la gran disrupción que la pandemia está causando en los programas de inmunización de al menos 68 países, dejando a unos 80 millones de niños menores de 1 año en los países más pobres en riesgo de morir de enfermedades como difteria, sarampión y polio. El impacto económico de la cuarentena es mayor en los países de bajos y medianos ingresos, donde una proporción considerable de la población sobrevive de lo que ganan en oficios informales. Esta población está sufriendo ahora de hambre, pues no pueden salir a ganar el pan de cada día. Las Naciones Unidas han estimado que más de 300 millones de niños que recibían su único o principal alimento en las escuelas, están ahora sufriendo hambre. Esto puede anular el avance que se había hecho en los últimos 3 años en la reducción de la mortalidad infantil. (United Nations Sustainable Development Group, April 15, 2020. United Nations Sustainable Development Group Policy brief: the impact of COVID-19 on children. https://unsdg.un.org/resources/policy-brief-impact-covid-19-children).

Otros programas que están siendo severamente afectados son los de tamizaje o cribado de cáncer de cuello uterino.

Como nota positiva de la pandemia observamos que en general la ciencia ha estado en la base de las decisiones políticas y que la cooperación internacional en la investigación se ha visto reforzada.